sábado 21 de noviembre de 2009

¿Cual es tu religión?

Esta pregunta puede tener muchas respuestas, y una en particular puede ser: No tengo ninguna religión. Me interesa que piensen mejor en la pregunta: ¿Cual es realmente mi religión?

Sin ser conscientes, todos nosotros y me refiero prácticamente toda la humanidad salvando muy raras excepciones, somos fieles practicantes de una única religión mundial que no tiene nombre y no se asume como tal.

Si estás leyendo esta nota en la pantalla de una computadora, puedo afirmar con toda seguridad que eres un practicante de esta religión. No te confundas, no me refiero ni a Internet, ni a los blogs, ni a las redes sociales.

Todos practicamos una misma Fe

Fe del latín fides, "confiar". Según algunas religiones es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
Te propongo que abras tu billetera o tu cartera, observa detenidamente la tarjeta de débito, la tarjeta de crédito, el dinero en papel, las monedas... ¿Qué valor tienen? ¿Qué valor tienen 10 gramos de plástico pintados con colores y números? ¿Qué valor tienen unos papeles pintados de colores? ¿Qué valor tienen unos trozos de cobre, aluminio, bronce? ¿Si mañana mismo nos extraviásemos en la selva amazónica, qué valor tendrían?
Confiamos ciegamente en que esos papeles, plásticos y metales tienen un valor. Esperamos con certeza de que esos papeles, plásticos y metales serán valiosos. Estamos convencidos de que encierran un poder que va más allá de lo que vemos. En la naturaleza, ¿cual es el poder de un papel o un plástico pintado?... ninguno. Sin embargo le damos propiedades que van por encima de lo que naturalmente son, es decir, propiedades sobrenaturales. Le rendimos culto, porque es la llave que rinde a nuestros pies la voluntad de nuestros prójimos. Con el dinero sometemos y por el dinero nos sometemos. ¿Pero en qué se basa este poder? ... en una profunda y ciega creencia. Una Fe.
¿Caben dudas de cual es nuestra Fe?

Muchos acudimos regularmente al templo de nuestra Fe

Nuestro templo es EL BANCO. Te propongo lo siguiente, ve a caminar por el lugar más céntrico de tu pueblo o ciudad. Casi con seguridad encontrarás tu templo. Si vives en una ciudad, observarás que los edificios de entidades financieras, son prácticamente catedrales, muchos edificios podrían ser con comodidad una catedral, una mezquita o una sinagoga. Inclusive los edificios relativamente antiguos, al igual que antiguos templos religiosos, están llenos de símbolos en sus fachadas. Muchos, vamos regularmente al templo a renovar nuestra Fe. Inclusive cuando tenemos problemas vamos al templo a pedir piedad a nuestro Dios. ¿Quien no ha solicitado un préstamo? Si estamos en estado de gracia con nuestro Dios, él nos da crédito, de lo contrario nos condena a morir en el infierno. En el préstamo, nuestro Dios nos dá un poco de su poder para someter a nuestra voluntad a nuestros prójimos.
¿Verdad?

Nuestro Dios

Nuestro Dios es EL MERCADO. Por favor lean las siguientes definiciones de Dios y saquen sus conclusiones:
  • Ser capaz de insuflar el aliento adecuado que permite a sus adoradores sostener el sistema de autogobierno que él mismo define en un compendio de leyes, normas y/o principios catalogados en una colección de libros definidos como sagrados por sus seguidores (¿Las llamadas leyes del mercado?).
  • Ser capaz de someter voluntades. (¿Necesita aclaración?)
  • Ser que tiene omnipotencia, todo lo puede, y omnipresencia, todo lo abarca. (¿Necesita aclaración?)
El espíritu de Dios

Todas las religiones tienen un sentimiento que hermana a todos sus practicantes. Para nuestro Dios, el Mercado, ese sentimiento es el miedo. El espíritu del Dios Mercado es EL MIEDO. Todos hacemos lo que hacemos en este mundo por miedo. Miedo a no ser aceptado, miedo a morir, miedo a perder algo o alguien. Todos tenemos miedo al Dios Mercado, porque si él se enfada o si no estamos en gracia con él, seremos condenados a pasar el resto de nuestras vidas en el infierno.

El infierno

Si no estamos en gracia con nuestro Dios, seremos condenados a vivir en LA POBREZA. Es por esto que debemos someter nuestras voluntades a su ley.

Los sacerdotes

Los economistas. Escuchamos con mucha atención sus indicaciones. Ellos mejor que nadie entienden la voluntad de nuestro Dios.

Los sumo sacerdotes

Como toda gran religión, nuestra religión tiene sumo sacerdotes. Los dueños de las bancas internacionales, que hoy ocultan sus apellidos en nombres comerciales, son nuestros sumo sacerdotes. Ellos guían a los fieles de este mundo. Ellos deciden que tienen que morir más o menos personas. Ellos deciden donde deben haber guerras. Ellos deciden donde deben haber crisis económicas. Ellos son la encarnación del Dios Mercado en la Tierra, son su mano.

El ritual

Todas las religiones tienen un rito que se ejecuta regularmente para estar en gracia con nuestro Dios. En esta religión, este rito es EL COMERCIO.

El falso enemigo de Dios


Según el Dios Mercado, su enemigo es el comunismo. No te engañes. Los comunistas usan monedas o cuasi monedas, son compradores y vendedores en el comercio internacional. El comunismo se sirve de los obreros solo para hacerlos esclavos de su ideología que beneficia a los privilegiados camaradas líderes. El comunismo es más de lo mismo, pero es atractivo al que no soporta la presencia directa del Dios Mercado. El Dios Mercado juega a ser el policía bueno, mientras al comunismo juega a ser el policía malo. Ambos quieren ser dueños de tu voluntad.

Conclusión

Hay dos fuerzas que impulsan las acciones del hombre. El miedo y el amor. El alma del Dios Mercado es el miedo. En la medida que tus acciones se basen en el miedo, ya sabes quienes gobiernan tu voluntad. Por otro lado, si tus miedos están depositados fuera de este mundo y tu amor está puesto en el prójimo, serás verdaderamente libre y estarás practicando una verdadera Fe. Los hombres libres son los verdaderos enemigos de esta religión a la que se somete el mundo.